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SECTOR SOCIAL: NEGOCIO, RELIGIÓN Y “BUENAS INTENCIONES”

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SECTOR SOCIAL: NEGOCIO, RELIGIÓN Y “BUENAS INTENCIONES”

Cuando hablamos de sector social hablamos de un servicio a la ciudadanía que en la actualidad es de gestión privada en muchos recursos. Estos servicios públicos privatizados tienen por definición ser de carácter universal: para todas las personas.

La gestión de estos servicios en manos privadas produce que las empresas de servicios de lucren. Para lo mismo se produce una precarización de las condiciones de las personas trabajadoras que por relación empeora la calidad del servicio prestado.

Esto es debido a la disminución del número de personas trabajadoras para las personas con/para las que trabajamos, disminución de recursos materiales para realizar el trabajo: desde alimentos a productos para el ocio, pasando por espacios de hacinamiento de personas.

En todo esto tiene que ver la administración pública correspondiente que plantea unos pliegos de condiciones en los cuales valora más la parte económica que la técnica, la cantidad a la calidad. A esta situación hay que sumar la desmovilización de las y los trabajadoras/es del sector social debido a la inestabilidad laboral, descredito del sindicalismo y el confundir vocación con aceptar “por el bien del servicio” condiciones laborales injustas para las y los trabajadoras/es.

En el sector social y de unos orígenes de los cuales no se ha evolucionado tanto sigue muy presente la gestión de la religión católica: la caridad. Un concepto que deberíamos abandonar hace décadas por las diferentes transformaciones hacia una justicia social en democracia de la cual queda mucho por hacer. La institución católica sigue gestionando gran cantidad de recursos del sector social subvencionados de diferentes formas…(muchas de ellas con dinero público). La institución católica no solo “gestiona” servicios públicos en un sistema político que cuanto menos se supone aconfesional (que DEBE caminar hacia el laicismo) si no que “evangeliza” desde los mismos.

Otra parte del sector social está gestionado por entidades “bien intencionadas” (en el mejor de los casos) que gestionan con dinero público y/o privado. Estas entidades prestan un servicio que en ocasiones tiene olvidadas las administraciones públicas y es donde puede surgir dudas sobre el descredito del sector social en cuanto a la gestión privada... ¿autogestión? ¿Cómo decidimos cuales son necesarias para mantener la autonomía de las administraciones?
No olvidemos hablar también de los métodos de trabajo con/para las personas que se trabajan. Es importante el destacar que se trata de apoyar en mejorar la calidad de vida desde una perspectiva biopsicosocial.
¿Y que entendemos por calidad de vida? … ¿Comodidad? NO. Las claves pasan por términos como autonomía, autodeterminación….Estas claves deben ser objetivos para los cuales los medios y formas son muy importantes: EL BUEN TRATO. Los medios pasan por allí tratar a la personas desde la afectividad, empatía…
                                                  ”La autoridad autorizada”
En esta tesitura y dejando un pequeño espacio a la duda en la gestión del sector social:

Debemos lograr un sector social de gestión pública, transparente, laica, gratuita y municipalista.

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